No he comenzado a escribir sobre Venezuela y sobre los 29 dias de alta
calidad que disfruté allá, sin embargo creo que las cosas que sentí
fueron algo muy visceral. Reencontrarme con mi familia, Mamá, Tia Sonia, la
Yaya, mi Papá, con mis hermanos José leonardo y Juan Carlos asi como con mis
viej@s amig@s. Fue algo que nunca había experimentado antes, darse
cuenta de lo frágil que son los sentimientos y lo fuerte que es tener
un país que sea tuyo.

Mi hermano Juan Carlos me dijo algo que me marcó mucho (bueno fueron
varias cosas) y fue que él como médico había leido que cuando las
personas alcanzaban niveles académicos muy altos, o vivian en
sociedades muy avanzadas comenzaban a desprenderse de las emociones
primitivas, como amor y miedo.

A raiz de eso, me pregunto dos cosas:

– Si este desprendimiento será un hecho irreversible
– Si progresar de esa manera es una tristeza o es una ventaja.

Au Revoir

JAP