Imaginen las páginas de un calendario, esos viejos con hojas grandes.
Cada 30 dias se vence una factura que tenemos que pagarle al tiempo, viene él y nos pregunta que coño hemos hecho con el tiempo, que hay y que no hay, que ha cambiado, que ha mejorado, que ha empeorado. Un balance, despues de todo, eso es lo que cuenta.
El juego del tiempo es como la maquinita de los topos, en la cual, cuando le pegas a uno, sale otro por otro hueco…y cada nivel siguiente se va poniendo mas difícil. A medida que avanzas necesitas alguien que te ayude a pegarles.
Asi parecen ser la decisiones, como un juego.
Las decisiones inteligentes no son aquellas que se toman de manera racional o de manera emotiva-intuitiva ni de las dos maneras, una decision es una puerta, la cual, una vez que la abres y entras no te puedes preguntar "que habría pasado si" . Ya la tomaste, y hay veinte, mil, un millón de puertas nuevas mas delante de tí.
Los economistas lo llaman "costo de oportunidad" lo cual significa que el valor de una decision no es su valor nominal en sí, sino la suma de todas las alternativas que despreciaste por optar a ella.
Esto conviene analizarlo cuidadosamente.
Asi avanzan las estaciones, el tiempo, terco y malhumorado corriendo sin piedad, a veces va lento, a veces va rápido, pero hay que ser cuidadoso con lo que esperamos de él, para que no quedemos muy llenos ni muy vacios.
Es como la canción breath de pink floyd, tu vida es todo lo que tocas y todo lo que ves, asi de fácil.
No quiero sonar monótono ni repetitivo, pero es que entre todas las capas del cambio pareciese solo haber dos posiciones, alto y bajo, negro y blanco, la simpleza parece ser la opción después de todo.
El punto es que ya casi es verano, y cuando vives en un lugar con 4 estaciones, no es solo la factura cada 30 días, sino el cobrador que viene a visitarte y a cambiarte la vitrina cada 3 meses para decirte que no te olvides de hacer algo con él, porque igual tienes que pagar.
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